Desnutrición y Pobreza: Desafíos que trascienden las elecciones
En los últimos relevamientos de la Fundación CONIN, que hace a lo largo del país, nos enfrentamos a una realidad preocupante: 6 de cada 10 niños en Argentina sufren las consecuencias devastadoras de la malnutrición. La desnutrición es un desafío estructural que impacta directamente en el desarrollo de nuestra sociedad. A medida que nos acercamos a las elecciones presidenciales de noviembre de 2023, es crucial reflexionar sobre el futuro de la primera infancia que se encuentra en extrema pobreza. No es una cuestión de colores políticos, sino de un compromiso profundo con el bienestar de las generaciones futuras. Como fundación, conocemos las complejidades de abordar la desnutrición y hemos dedicado nuestros esfuerzos a hacer una diferencia en la vida de los niños con desnutrición que se encuentran en nuestro radio de atención. Pero sabemos que, para erradicar el problema en el país, se necesitan políticas públicas de alcance nacional y sostenibles en el tiempo. Es el momento de recordar que, como sociedad, compartimos la responsabilidad de garantizar que cada niño y cada niña, sea cuales fueren sus circunstancias, tenga acceso a las mismas oportunidades para lograr su correcto desarrollo, y así tener un presente y futuro diferente. Hacemos un llamado a los líderes políticos que emergen en este proceso electoral. Les instamos a priorizar la salud y el futuro de la primera infancia que vive en la extrema pobreza. La desnutrición no espera a que se definan las ideologías políticas; actúa en cada rincón del país, afectando las vidas de quienes serán el pilar de nuestra sociedad en el futuro. Sus consecuencias son irreversibles si no se trabaja a tiempo: incapacidad cognitiva- conductual, y consecuentemente incapacidad laboral. Es la población capaz de generar el cambio que la Argentina necesita, y hoy está en riesgo su presente y su futuro. En nuestras manos está la capacidad de cambiar la trayectoria de estos niños y ofrecerles un mañana lleno de posibilidades. Sigamos trabajando juntos para construir un país donde la desnutrición sea una página del pasado y no una triste realidad del presente. Para combatir la extrema pobreza necesitamos un plan integral. Junto a la erradicación de la desnutrición infantil, es necesaria una política que acompañe planes de educación de excelencia -orientada a niños y adultos-, junto a capacitaciones laborales tendientes a que cada persona pueda tener un trabajo digno y autosustentarse, que cree fuentes de trabajo formales con salarios dignos; y finalmente que haya una política que desarrolle planes de financiamiento para que la población vulnerable pueda mejorar sus viviendas y tener casas dignas que cuenten con todos los servicios básicos. Equipo Fundación Más Humanidad